El uso de una diversidad
de productos químicos en la agricultura ha sido resultado de los modelos
tecnológicos industriales que se han adoptado desde principios de siglo,
especialmente de las sugerencias de la "revolución verde". Se resalta
la importancia que están teniendo las hortalizas como consumidoras de
plaguicidas. También se observa que a pesar de que por varias décadas se han
usado agroquímicos en la agricultura, son escasas las investigaciones sobre su
impacto en la salud pública y en el medio ambiente.
Es por eso que
difícilmente se puede llevar a cabo un plan de contingencia agresivo contra la
inadecuada forma de manipular o utilizar el producto pues se ha mostrado
siempre la bondad del producto y el resultado inmediato que este genera.
Obligando a espectador en este caso nosotros que nos involucramos en este tema
a tomar medidas como futuros ingenieros ambientales proponiendo:
Primero. Conocer a fondo las normas y políticas del manejo y uso de los
agroquímicos.
Segundo. Aterrizarlo a un lenguaje coloquial en el cual se pueda difundir y
llegar a la población objeto que estamos analizando.
Tercero. Buscar aquellas entidades o entes territoriales que manejan
proyectos productivos y consolidar un plan de contingencia para emprender un
sistema de comparendo educativo tanto a la población objeto como a la población
estudiantil promocionándola como una cátedra ambiental.
Cuarto. Apostarle a la transición o paso del uso racional del producto
químico en la agricultura, y empezar la transición de la agricultura limpia.
Quinto. Buscar alternativas de compromiso de los
involucrados en la cadena del manejo de los agroquímicos para que cada ente
cumpla su función y tenga sentido de pertenencia.
Sexto. Sensibilizar toda la población sobre el tema
de agroquímicos porque esto nos afecta a todos en general.
Séptimo. Manejar criterios claros sobre la normatividad ambiental que
regula las actividades del subsector plaguicidas y los procedimientos para
obtener permisos y licencias.
Conocer los equipos y
opciones para realizar una actividad midiendo el riesgo económico y ambiental.
Identificar los productos
y desechos generados por cada actividad.
Equilibrar, describir y
caracterizar los recursos naturales requeridos para la actividad y el entorno
donde se desarrollan proyectos productivos.
Conocer el Plan de
Ordenamiento Territorial de cada zona, para poder tener claridad de cómo actuar.
Establecer medidas de
contingencia ante impactos no controlados por medios habituales.
Caracterización local de
los productores. Manejo ambiental adecuado de los
plaguicidas. Transformación de los envases, empaques y embalajes de manera
técnica aprovechando productivamente los materiales
generados. Mejoramiento de la calidad de vida de las personas involucradas
en las diferentes actividades. Concertación con la autoridad ambiental y
Procesos de capacitación continuos.
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